Las huellas que aun persisten indican que los primeros pobladores fueron vetones, dedicados al pastoreo y cuyas viviendas serían los llamados “chafurdones”. Posteriormente se asentaron los romanos. Tras los romanos se asentaron los sarracenos (árabes) hasta que Fernando II de León y posteriormente Alfonso IX completan la Reconquista y Repoblación de los territorios conquistados.

 

Estudios realizados por Menéndez Pidal y Zamora Vicente confirman que A FALA es una forma arcaica de galaico-portugués de la época medieval (siglos XII y XIII).

 

El portugués Lindley Cintra cree que la lengua fue introducida por colonos galaico-portugueses durante el primer periodo de reocupación tras la Reconquista, debiéndose la preservación de la lengua en su forma arcaica a que los colonos castellanos no ocuparon esa región que permaneció casi deshabitada salvo por la escasa población galaico-portuguesa. Según esta teoría los habitantes vivieron aislados del desarrollo histórico del siglo XVI que linguísticamente transformó e innovó las comunidades adyacentes.

 

El Valle de Xálima fue recuperado del dominio musulmán en 1184 por el rey Fernando II y hasta la reestructuración provincial llevada a cabo en 1833 los tres pueblos vivieron separados administrativamente hablando.

 

El problema es cómo pudieron algunas comunidades ser de habla española y otras de habla galaico-portuguesa estando bajo la misma jurisdicción militar y religiosa. ¿Por qué San Martín de Trevejo y Villamiel son mundos aparte lingüística y culturalmente hablando cuando han ocupado el mismo territorio administrativo durante 700 años?

 

 

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